La excelencia de lo sublime y la de lo miserable …

Texto con motivo de la exposición Talent Latent, Festival Internacional SCAN Tarragona, 2016.

Por Jesús Micó

 

 

Un año más Talent Latent 2016 se nos presenta como una elaborada muestra de fotografía de autor en la que poder encontrar señaladas obras de algunos de los creadores/as más interesantes del panorama emergente internacional. En la edición que les presentamos en esta ocasión les querríamos invitar a disfrutar de un estimulante y diverso recorrido visual y conceptual que, entre otros, se detendrá especialmente en dos ámbitos estéticos que son tan antónimos como atractivos (por opuestos que sean), nos referimos al campo de lo sublime y al de lo miserable (o, si usamos otros calificativos equivalentes:  el de lo grotesco y lo elevado, lo común y lo exquisito, lo feísta o sucio y lo preciosista o limpio, lo compulsivo ‑voyeurista- y lo contemplativo, lo obsesivo y lo distante, lo intuitivo y lo metódico, lo luminoso y lo tenebrista,  lo lógico/racional y lo absurdo, etc.).

Porque, como les vamos a detallar, de todo ello veremos significativos ejemplos en nuestra exposición. Pero no sólo nos detendremos ahí. Porque entre estas dos líneas de opuestos asistiremos a la obra de 10 artistas que terminan sacando a colación muchos de los ámbitos temáticos, formales y conceptuales por los que se mueve la creación fotográfica novel que se realiza hoy a nivel internacional. Por tanto, en esta muestra se podrán identificar algunas de las claves más habituales e interesantes de dicha fotografía, unas claves que estarán presentes de manera destacable en los trabajos de los/las 10 seleccionados/as. Como ya he señalado en otras exposiciones colectivas que he comisariado, los/las 10 elegidos no pretenden representar al amplio panorama de la creación fotográfica actual, ni siquiera a sus más principales vías de expresión. Sería una ingenuidad por nuestra parte. Pero, a la vez, también creemos legítimo afirmar que si nos adentramos en lo que mueve la inspiración, la metodología, las motivaciones, las intenciones, los puntos de vista, las temáticas, las historias, los estilos y los lenguajes de estos/as diez jóvenes, lo estaremos haciendo también en un rico mapa de intereses comunes presente en la obra de muchos/as de los/las autores/as que están empezando a destacar en la fotografía actual.

Antes de realizar este viaje a la búsqueda de, entre otras cosas, esas dos líneas de opuestos que mencionábamos en el primer párrafo (y aunque quizás resulte una obviedad señalarlo) no está de más recordar que el acto artístico contemporáneo no es mejor cuando se mueve en el campo de lo sublime que cuando lo hace en el de lo miserable. La excelencia de una obra no reside en que su tema y sus formas sean elevados o grotescos, exquisitos o comunes, sucios o limpios, compulsivos o contemplativos, feístas o preciosistas, luminosos u oscuros. Como sabemos, los códigos de valor de una obra artística actual son múltiples y no es necesario que intentemos aquí enumerarlos. Además como resultará evidente, algunos proyectos aunarán aspectos de ambas líneas de opuestos sin que ello constituya paradoja alguna.

Pero veamos todo lo expuesto de una forma más elaborada. Para ello hablemos individualmente de cada uno de los/las autores/as.

 

Fernando Maselli (Buenos Aires, 1978).

Toda la obra de este artista argentino (aunque reside en Madrid desde hace una década) reflexiona artística y filosóficamente sobre el  concepto de lo sublime, sobre (citándole directamente de sus lúcidos textos de argumentación) <<el temor contenido ante la belleza de los paisajes abruptos y la majestuosidad ligada a la naturaleza y la divinidad>>. Su trabajo es <<un viaje en solitario hacia la inmensidad, con continuas referencias a la pintura clásica, a la literatura, la filosofía y la estética. Mi intención es la de poner al espectador frente a un espectáculo sublime y sobrecogedor que le haga cuestionarse sobre la conciencia del universo, las creencias y nuestro propio origen. Mi obra es una reflexión moral y sentimental sobre la naturaleza. En ella vivo el acercamiento a la esencia de una naturaleza virgen, a la cual accedo a través de largas expediciones buscando entornos donde la ausencia de elementos humanos me permitan indagar en los conceptos de belleza, divinidad, etc.>>.

Leyendo las acertadas declaraciones de Maselli lo primero que viene a la mente es la sensación de que su aproximación fotográfica al tema de la naturaleza es más de corte moderno, que no posmoderno (como correspondería más a un autor del siglo XXI). Nos referimos a la idea de concebir, interpretar y representar la naturaleza especialmente con códigos de admiración y elevación (de mitificación) y no de cuestionamiento crítico. Justo como la visión trascendental y heroica del tema que tuvieron algunos autores norteamericanos de la más pura y límpida fotografía moderna (la fotografía pura: nos referimos a autores como Ansel Adams, Edward Weston, etc). Para este tipo de autores el ser humano, ante la grandeza de la madre naturaleza, quedaba relegado a un estado como de nimiedad física y espiritual. Ante ella, no somos nada. De ahí la visión magnánima de la misma que tuvieron. Sólo en el último cuarto de siglo XX empezaría a plantearse la idea crítica de que es la gran madre naturaleza la que está amenazada peligrosamente por nuestra impresentable actitud como especie animal en el planeta. Pero el trabajo de Maselli no pretende realizar una crítica sociopolítica ni ecologista sobre la relación del hombre con la naturaleza. No es ése su interés en el tema. Y es por ello que recurre a esa celebración majestuosa (en todos sus proyectos) para conmovernos y hacernos reflexionar sobre la inmensidad espacial y moral, la divinidad y lo sublime de la naturaleza a través de esos prístinos y espectaculares bosques y montañas.

No es casual que emplee los grandes formatos en todas sus series. Recordemos que el formato nunca es inocente y que, entre otras cosas, establece el distanciamiento con el espectador. Así un formato pequeño genera una lectura única, privada, íntima de la fotografía. Los formatos de Maselli lo son en cambio de lectura enorme y monumental, abrumadora, solemne, pública, no privada. Se observan en todas sus series, como por ejemplo Tempestades (enormes y fuertes olas rompientes de 2 metros de tamaño en la sala), o Anunciación (lo mismo pero con nubes descritas gráficamente como si fueran ilustraciones bíblicas). Tampoco es casual el predominio del blanco y negro en sus proyectos para abstraer, conceptualizar y simbolizar más la imagen huyendo de todo atisbo de visión científica del paisaje. En la serie que les presentamos, Infinito Artificial, en la que, entre otras cosas, recurre a una elaborada postproducción digital, nuestro artista hace una reflexión sobre el concepto de lo sublime a través de las ideas del escritor, filósofo y político Edmund Burke. Maselli busca esa sublimación en elementos paisajísticos como la majestuosidad, la inmensidad, la enormidad y la vastedad de la naturaleza pero en especial en lo que Burke denominó infinito artificial. Según Maselli <<éste consiste en la sucesión y uniformidad de las partes, es decir, un elemento que se repita muchas veces en una configuración constante y sin interrupciones genera en el espectador una sensación de infinito. Para conseguir este efecto, paso varios días haciendo vivac en alta montaña y retratando el mismo macizo montañoso desde varios ángulos para luego, en mi estudio, recomponer esas piezas en un paisaje nuevo, imaginado, buscando con la repetición de estas imágenes, conseguir el efecto infinito artificial y abordar el concepto de lo sublime definido por Burke>>. Son montajes en gran formato en los que se intenta proyectar la experiencia de lo sublime a partir de una naturaleza inventada, artificial e infinita que es fotografiada y representada de una manera contemplativa, buscando una gran excelencia estética al mirarla.