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Entrevista, Publicación BEIS # 5, por Carmen García Rodriguez

El estudio de Fernando Maselli, en medio del ajetreo de Madrid, nos traslada a los glaciares de la Patagonia, a los picos más altos de los Alpes, a la vasta inmensidad de las cordilleras. Sus fotografías, de gran complejidad técnica y conceptual, en las que extrae la belleza del entorno cotidiano, se complementan con la frescura y cercanía de su personalidad.

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¿Como Definirías tu trabajo?

Principalmente mi obra gira en torno al formalismo, si bien en mis últimos trabajos el concepto esta adquiriendo una presencia cada vez más notable, la forma y la estética son elementos muy distintivos en mis imágenes.

En mis obras cuido mucho la composición y la iluminación, si algún elemento rompe la estructura, no tengo inconveniente en utilizar la manipulación digital para cambiarlo, siempre y cuando el concepto me lo permita. Mi obra está muy influenciada por la Escuela de Dusseldorf, como ellos, yo también utilizo la impresión en gran formato, por eso la técnica también es muy importante en todo mi proceso fotográfico, investigo mucho los medios en los que voy a trabajar antes de empezar una de mis series, me interesa que tenga la calidad adecuada para estas impresiones. Soy realmente muy meticuloso en todo lo que envuelve la realización de mis imágenes, y, si bien utilizo la fotografía en todas mis obras, no me consideraría estrictamente un fotógrafo, ya que no utilizo este medio de una forma convencional.

 

¿En que te inspiras a la hora de hacer tus fotografías?

La inspiración puede venir de las formas más diversas, una imagen, un libro, una película, otros artistas; procuro ir mucho a exposiciones, museos. Ultimamente me estoy centrando en la naturaleza como fuente de inspiración. En mi trabajo Hierofanías los bosques, los ríos, la montaña son los principales protagonistas. De hecho, la montañas es para mi una fuente inagotable de ideas, sentimientos, encarar el reto de una ascensión es toda una experiencia vital en la que caben diferentes sensaciones; el temor, la admiración, el peligro, la contemplación, la soledad, en esos momentos tengo una conexión muy profunda conmigo mismo, al estar solo entre las crestas me descubro pensando en temas como nuestra existencia, la conciencia, el universo, el origen. Son indagaciones que luego intento conceptualizar en ideas más simples para poder plasmarlas en un proyecto. Gracias a este acercamiento a las altas cumbres he podido desarrollar mi último proyecto Infinito Artificial, donde investigo un concepto muy interesante, lo sublime.

 

¿Que intentas transmitir en ellas?

En mis primeras series fotográficas, que luego pasaron a ser las portadas de la revista Madriz, mi trabajo se centraba principalmente en el formalismo. Con Madrid como eje conductor, fui desarrollando mi visión personal de la ciudad, una visión idealizada, en donde recomponía los elementos urbanos para crear unas imágenes limpias. En ellas me interesaba trabajar con la simetría, la composición y la luz, que pasaban a ser elementos muy importantes, creando unas atmósferas inquietantes.

Actualmente mis trabajos giran en torno a la naturaleza, y, sin perder mi interés por lo formal, profundizo más en los conceptos, ya que lo que pretendo transmitir en mis últimas series es una reflexión acerca del papel que ésta ha jugado en nuestra concepción de ideas como la religión y lo sublime.

Así pues, me interesa en especial la naturaleza como generadora primaria del conocimiento; personalmente siempre he estado muy inclinado hacia las ciencias y a las corrientes naturalistas, y trato de abordar mis temas desde una perspectiva empirista. Un buen ejemplo de esto es mi serie Hierofanías, que constituye una aproximación intelectual al trabajo del filósofo Mircea Eliade, quien acuñó este término para referirse a una toma de conciencia en la naturaleza de la existencia de lo sagrado. En este proyecto podría haber caído en temas metafísicos, pero me centré exclusivamente en la documentación racional y el resultado consiste en la captura de imágenes en paisajes íntimamente relacionados con diversas tradiciones religiosas.

 

¿En que estás trabajando en este momento? ¿Que proyectos tienes en marcha?

Actualmente estoy cerrando mi proyecto Infinito Artificial, en él, parto del libro Indagación filosófica sobre el origen de nuestras ideas acerca de lo sublime y de lo bello de Edmund Burke para desarrollar una investigación sobre el concepto de lo sublime y la posibilidad de su plasmación en un lenguaje artístico contemporáneo. Son montajes fotográficos realizados en alta montaña, donde paso varios días haciendo vivac y retratando un mismo macizo montañoso desde diferentes ángulos para luego, en mi estudio, recomponer esas imágenes en un paisaje imaginado, buscando en la repetición unos efectos visuales que generen en el espectador una sensación de sublimidad. Para desarrollar este proyecto he tenido que hacer varios cursos de alpinismo y un fuerte entrenamiento para poder realizar las ascensiones necesarias para llegar a estos sitios de muy difícil acceso, donde me encuentro con una naturaleza virgen, que es el único sitio donde poder trabajar con el concepto de lo sublime en estado puro. Burke, que pertenece a las corrientes empiristas inglesas, analiza de una forma muy pragmática todo el concepto de lo sublime, y eso es precisamente lo que más me interesa de su obra y lo que he tratado de plasmar en mi trabajo.

 

La manipulación fotográfica está presente en tu trabajo… Háblanos sobre ello.

Decidirme por la manipulación fotográfica fue muy difícil al principio, venía acarreando muchos prejuicios, ya que desde una perspectiva purista de la fotografía es algo mal visto y así me lo habían enseñado. Pero realmente es una técnica creativa más, como cualquier otra, y si la temática que estás trabajando lo permite es totalmente válido usarla. En cambio, estoy en contra de su utilización en la fotografía documental, ya que ella persigue otros valores que la manipulación destruiría.

Su utilización me ha abierto un mundo de posibilidades, actualmente no estoy limitado a lo que veo, sino a lo que me gustaría ver, utilizo los elementos de la realidad para crear un mundo idealizado que se ajuste a mis expectativas. Comencé con su utilización con mis proyectos sobre Madrid, una ciudad tiene mucho ruido visual, así que tuve que reinterpretar lo que veía para crear mi visión particular. Ahora ya forma parte de mi forma de trabajar y para mi último proyecto, infinito artificial, es una parte fundamental del mismo.

 

¿Cómo crees que se presenta el futuro para los artistas emergentes en España?

Dedicarse al arte no es una tarea fácil, ni ahora con crisis ni antes, creo que siempre ha sido muy difícil tener esa corazonada de saber que lo que estás haciendo es interesante y apostar por ello, trabajar muchísimo para desarrollarlo, tener el sustento y tiempo para poder hacerlo y luego mostrarlo. Ahora nos ha tocado vivir en una coyuntura más difícil, pero también hay más canales de difusión y muy accesibles, la gente que sabe gestionarse en la web hace auténticas maravillas de promoción sin gastar dinero. Internet demanda constantemente cosas nuevas, hay mucha gente rastreando la web en busca de algo interesante y siempre salen a la luz trabajos de artistas emergentes, solo creo que habría que tener cuidado con ello, ya que hay veces emergen trabajos que no tienen una profundidad adecuada. Es muy importante preguntarse si lo que estás haciendo aporta algo nuevo a todo lo dicho hasta ahora.

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